| Gonzalo's profileahVisto.com.ar - Una cos...PhotosBlogLists | Help |
|
April 25 Tarde pero seguroPasaron cinco días, pero como en este “blog” hay mucha revolución bolchevique, subo una nota de balance del Bafici hoy.
Todo concluye al fin
El pasado domingo 20 de abril fue el día que le puso fin a la décima edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente. Tras trece días a pura máquina y con el documental mexicano Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo como el gran ganador del evento, el Bafici llegó a su cierre y contó con varios altibajos en su haber. El balance final del Festival arroja cifras que indican que no hubo una mejoría con respecto a sus predecesores. Es que tanto el número de películas expuestas como la cantidad de espectadores que asistieron a verlas fueron menores que el año pasado. Sin embargo, no todo es analizado en cantidad. La mayoría de la gente que fue partícipe del certamen aseguró que los trabajos presentados en esta edición superan en calidad a los de los años anteriores. Según cifras indicadas por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y por los organizadores del Bafici, fueron 427 las obras independientes que estuvieron en cartelera y el número de espectadores rondó los 250 mil –diez mil menos que en la novena edición-. Según Manuel Ferrari, director que expuso películas en distintas ediciones del festival, "fue un año de muy poca difusión para el Bafici en general". Con respecto a los festejos, los grandes ganadores en la ceremonia de premiación fueron la debutante Yulene Olaizola y el argentino Alejo Hoijman. La primera fue quien dirigió el filme que ganó el premio principal de la competencia internacional -LIntimidades de Shakespeare y Víctor Hugo, un documental que cuenta la historia de un asesino serial a través del testimonio de su inquilina, la abuela de la directora, que tuvo tuvo un extraño amorío con él. Por su parte, Hoijman dirigió Unidad 25, elegida como mejor película del ámbito nacional. April 24 Tomás Eloy Martínez: una fusión entre periodismo y literaturaCon apenas diez años y a modo de protesta por un castigo impuesto por sus padres, el niño Tomás escribió un cuento con el que comenzó a mostrar su faceta literaria. A partir de allí, nunca más se detuvo y actualmente es considerado uno de los periodistas y escritores más importantes de Argentina. Tomás Eloy Martínez nació en la provincia de Tucumán en 1934, donde posteriormente se recibió de licenciado en Literatura Española y Latinoamericana, a lo que sumó una Maestría en Literatura en la Université de París VII que obtuvo en 1970. “El periodismo y la literatura están fuertemente interrelacionados”, dijo una vez el autor de obras de renombre como La novela de Perón y Santa Evita al diario La Gaceta de Tucumán. Esta definición es un punto relevante de su carrera. Martínez es, como tantos otros, escritor y periodista simultáneamente y asegura que “no hay ningún caso de poeta o escritor de primer nivel hispanoamericano ni latinoamericano que no haya sido a la vez un periodista en algún momento de su vida”. Sobre este tema, el columnista del diario La Nación de Buenos Aires, El País de Madrid y de la revista The New York Times ha dado varios puntos de vista y charlas abiertas al respecto. A pesar de todas las virtudes del periodismo narrativo, como él llama a la disciplina que practica, Martínez también destaca que el género cuenta con muchas dificultades y trampas en las que se pueden caer. Polémico en sus declaraciones, el fundador de El Diario de Caracas en su época de exilio en Venezuela durante la última dictadura militar, critica la actitud de los empresarios que no se animan a jugarse por nuevas formas de periodismo o nuevos medios para promover el periodismo narrativo o las “ficciones verdaderas”, ficciones que, según el escritor, parten de un dato real no por interés en un episodio particular, sino por la red de significaciones que desata. Su carrera y pasión por la escritura ha influido positivamente y a manera de desahogo en momentos críticos de la vida de Martínez. Por ejemplo, cuando en noviembre de 2000, su esposa y también escritora Susana Rotker falleció tras ser atropellada, él decidió escribir la crónica del accidente, en el que estuvo presente y salió con heridas de distinta gravedad. La idea de pasar al papel un terrible episodio de tragedia personal fue una experiencia que le sirvió para superar la muerte de su mujer, según declaraciones que realizó posteriormente. Más adelante, hizo lo mismo cuando fue operado exitosamente por un cáncer de riñón. Actualmente, el hombre que creó el suplemento literario Primer Plano del diario Página/12 –haciendo clara referencia al semanario Primera Plana del que fue jefe de redacción entre 1962 y 1969- vive en Nueva Jersey, Estados Unidos, con Solana, la más chica de sus siete hijos, y es profesor en la Universidad de Rutgers, en New Brunswick. April 11 Una celebración atrasada, pero merecidaLa ciencia nacional está de fiesta. Es que, a pesar de haber pasado poco más de dos meses de los 50 años de vida del mayor organismo público de ciencia y tecnología, el Conicet celebró sus bodas de oro ayer, en coincidencia con el Día del Investigador –en memoria del primer presidente de la institución, Bernardo Houssay-. El Conicet fue creado por decreto el 5 de febrero de 1958 por iniciativa de Houssay –Premio Nobel de Fisiología en 1947- y tenía como objetivo la profesionalización de la actividad científica con el apoyo del Estado. Desde entonces, los científicos trabajan en estudios muy diferentes, desde conocer más sobre el Sol hasta el mal de Chagas. La institución pasó por momentos de tensión gracias a la sucesión de gobiernos de facto, pero siempre mantuvo un alto prestigio en el país y es por eso que los 3.500 investigadores que se desempeñan allí actualmente son los más respetados del país. “El Conicet funcionó desde una concepción que consideraba que si la investigación era buena, iba a derramar por sí sola beneficios para la sociedad. No se pensaba en la aplicación inmediata. Se pensaba sólo en que el Estado debía garantizar los recursos necesarios para la buena investigación. De alguna manera, no le fue mal. Hoy el Conicet es la institución pública con el mayor registro de patentes en la Argentina, un dato que indica que sus investigadores están desarrollando conocimiento útil para la actividad productiva”, aseguró Mario Albornoz, investigador del ente en política científica.
Fuente: Clarín |
|
|