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    October 22

    Fontanarrosa: "Si me elegían como el Gen Argentino me hubiera avergonzado de los votantes"

       Son las cinco de la tarde de un sábado caluroso y al entrar al bar “El Cairo” encontramos al Negro tranquilo y relajado como de costumbre, hablando sobre el partido de la noche anterior con un amigo. Pide un café, unas medialunas y se dispone a tener un diálogo abierto. Durante la entrevista, Roberto Fontanarrosa habla sobre su vida, cuenta que sufre mucho el presente de su querido Rosario Central y asegura que odia no poder dibujar, pero está contento con la tarea que realizan sus colegas y amigos Crist y Oscar Sosa en su reemplazo. Prefiere no hablar de la enfermedad neurológica que tiene y asegura que las vacaciones lo aburren mucho. En los últimos meses, se agrandó mucho su figura en el ámbito local y estuvo entre los diez argentinos más grandes elegidos por la gente. Con su característica humildad y su buen humor, destaca la elección de Olmedo como “un triunfo de la racionalidad”, que si le ganaba, en Rosario no iba a poder salir a la calle nunca más y que le parece “una falta de respeto” que Fangio haya superado en votos a Diego Maradona.

     

    Ya que te encuentro hablando de fútbol… ¿Qué pensás del presente de Rosario Central?

    - No tengo nada para decir. (Risas). La verdad es que me lo venía esperando hace tiempo. Y de Newell’s también. Los equipos de Rosario están en un mal momento por las malas administraciones que tienen. Hace 20 años que los dirigentes no paran de pensar únicamente en lo económico. Sacamos un jugador bueno y no dura ni tres meses en el club. Así no se puede. La única que me queda es seguir alentando al equipo a ver si podemos zafar de esta.

     

    Siendo un referente de la ciudad y del club, ¿no pensás que por ahí si manifestás este enojo a los dirigentes puedan tomar otras decisiones?

    - No, si no tienen respeto por nada. Me lo tomo con humor y listo. No me queda otra. Después de todo, es un deporte (Mira de costado como haciéndose el distraído).

     

    ¿Cuán verdad es eso de que te gusta tanto el trabajo que te aburrís en las vacaciones?

    - Totalmente. Por suerte, trabajo en algo que me gustó desde siempre y lo disfruto. A pesar de que ahora ya no esté dibujando, sigo disfrutando de armar los guiones y pensar chistes para publicar. Cuando me voy de vacaciones no se qué hacer. Es mucho despelote eso de ir a la playa, llevar las reposeras, las sombrillas. Yo prefiero la ciudad y mi trabajo. Aparte, cuando estoy en ratos de ocio prefiero sentarme en un bar y ver pasar a la gente, o hablar de fútbol con mis amigos.

     

    ¿Cómo te sentís con esto de no poder dibujar?

    - Y… la verdad que al principio me desesperaba un poco, pero me fui acostumbrando. Es una nueva manera de trabajar. Ahora tengo más tiempo para que las historias y los chistes sean más elaborados y mejores. Igualmente, la base de toda mi carrera fue el dibujo y siempre fue lo que más me gustó. Odio no poder dibujar, pero el trabajo que hacen Crist y Oscar Sosa me fascina, me pone contento que sean ellos los que me ayudan.

     

    ¿Cómo sobrellevás la enfermedad que padecés?

    - La verdad es que trato de no pensar mucho en eso. Si me tiene que llegar la hora, me llegará. Es parte de la vida. Y esta enfermedad es parte de mi vida.

     

    ¿Te sorprendió la importancia que te dio la gente en el Gen Argentino?

    - No lo podía creer. Cuando quedé primero en “Periodismo y artes populares” la miré a mi señora y le dije: “Esta gente está loca”. Pero por suerte, después hubo un triunfo de la racionalidad y perdí. Encima la final de la sección era contra el negro Olmedo. Si me elegían a mi, no salía más a la calle acá en Rosario. Aclaro una cosa, me pareció una falta de respeto que Fangio le gane a Maradona. No voy a explicar nada, lo pienso así y punto. Igual San Martín estuvo bien elegido.

     

    ¿Cómo te ves de acá a un par de años?

    - Si estoy vivo, igual. Un poco más pelado por ahí, pero pienso seguir ejerciendo mi vocación hasta el final.

     

    NOTA: Es claro que la entrevista es de ficción y no está hecha previamente a su muerte. No sean boludos!

    October 19

    Las noticias van y vienen

    El periodismo internacional le da la oportunidad a mucha gente de realizar un intercambio cultural muy importante. Lorena Álvarez de Sotomayor es una ciudadana española de 24 años que estudió periodismo durante cinco años en la universidad pública de Madrid y hace dos y medio que ejerce su profesión como empleada de la agencia de noticias EFE.

    La gran oportunidad laboral de Lorena se dio cuando, ya trabajando en EFE, le otorgaron la posibilidad de viajar a otro país como corresponsal de noticias. Su intención era ir a Londres, pero finalmente tuvo que elegir entre Bruselas y Buenos Aires. Cuando se enteró de que iba a ser enviada a Bruselas, convenció a sus jefes de cambiar el destino ya que ella se sentiría más a gusto en la capital argentina.

    De los meses que lleva en Argentina, Lorena recuerda principalmente y con entusiasmo la entrevista que hizo a cartoneros en el tren blanco y la nota color acerca de los paseadores de perros, práctica que llamó su atención debido a que en España no se realiza. Sin embargo, uno de los problemas que tuvo al llegar a Buenos Aires fue el del tratamiento de las noticias. La española asegura que en Argentina los periódicos son más cercanos a la gente y que le parece sorprendente el seguimiento que se realiza en casos como el de María Marta García Belsunce o el de Nora Dalmasso. Como contrapartida, afirma que en España no se toman las mismas medidas ya que los diarios son “más fríos”. Además, la rubia europea se sorprende de que los temas más tratados en los noticieros televisivos sean de carácter nacional cuando en el país ibérico se le da mucha más importancia al plano internacional.

    Actualmente, Lorena está segura de que esta experiencia le está resultando muy provechosa para su futuro, dice que los argentinos son más educados que los españoles y asegura que, a pesar de que en diciembre finaliza su pasantía, no quiere volver a Madrid y está buscando la manera para poder quedarse.

    October 17

    El periodismo que viene

       Llegar a la escuela de periodismo TEA cualquier noche de martes o jueves de este año corriente es la rutina de varios. Son 25 los alumnos que cursan, en turno noche, primer año en la comisión B, y ya llevan siete meses conociéndose, haciendo trabajos, pasando el rato y llevando a cabo una suerte de convivencia. Supieron ser alrededor de cuarenta cuando arrancó el año, pero el viento se llevó a unos cuantos y trajo a uno nuevo también; y los que quedaron se aferran fervientemente a la idea de seguir cursando el año que viene también.

    El aula doce, ubicada en el tercer piso del edificio que está en Lavalle 2083, es como cualquier otra. Seis columnas de bancos enfrentan directamente a la puerta y el profesor de turno, de espaldas a la entrada, generalmente se pone de pie para hablarles a los estudiantes. En la esquina perpendicular a la puerta de entrada, pasando el pizarrón verde, se encuentra un televisor que tiene la costumbre de ser prendido unos minutos antes del horario de comienzo de la clase y apagado alrededor de las 19.40, una vez que el docente se decide a encarar las actividades del día. Al fondo, atrás de los alumnos, están las ventanas que dan a la calle Lavalle, por las cuales entran los sonidos de los colectivos que pasan, los gritos de gol cuando hay partidos disputándose y  cualquier incidente que pueda ocurrir en las calles aledañas. Este aula es el recinto donde normalmente los alumnos de primero B reciben sus consignas, hacen sus anotaciones y luego se dirigen a la sala de redacción, un ambiente dividido en dos secciones repleto de computadoras para que todos los estudiantes de la institución puedan llevar a cabo sus tareas.

    Sin embargo, este edificio no es el único al que acuden los chicos y chicas en cuestión, sino que también visitan el Paseo La Plaza, donde todos los lunes se realizan charlas o conferencias de prensa con artistas, políticos, deportistas u otros personajes reconocidos. Durante la primera mitad del año, la sala Pablo Neruda fue la que albergó a estos alumnos y a todos los de las demás comisiones de turno tarde y noche de la escuela de periodismo, pero a partir del mes de junio, la ubicación de las charlas cambió de ámbito. Desde ese momento era necesario subir un piso más para dirigirse a la sala Pablo Picasso, un anfiteatro repleto de butacas rojas en las cuales toman posición los futuros periodistas para escuchar a los entrevistados y hacer sus preguntas.

    Desde que comenzó el año hasta ahora se han visto muchos cambios en las relaciones grupales así como cambios en la propia confección del curso. Muchos han abandonado la carrera, una o dos personas cambiaron de ubicación en el aula para rodearse de otra gente y algunos incluso están en la lista de alumnos sin haber concurrido nunca a las clases. Uno de estos apellidos que sonó durante mucho tiempo hasta que se aceptó que nunca iba a presentarse fue Arana. Al parecer, Facundo no quiso comprometerse con una carrera periodística cuando podía seguir filmando telenovelas o haciendo comerciales de cremas.

    Obviamente, hay alumnos que sobresalen más que otros, tanto por su participación en clase como por su facilidad para redactar o realizar las tareas pedidas, pero a pesar de las diferencias, con el paso de tiempo el curso ha logrado una convivencia que deja a todos contentos, o al menos así lo aparentan.

     

    NOTA: Feliz día de la lealtad peronista para todos. Y mañana, San Perón.

    October 09

    40 años sin el Che

       “Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos”, así se despidió el Che de Fidel Castro cuando emprendió su último viaje revolucionario.

       Ernesto Guevara de la Serna nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina. Su problema asmático llevó a su familia a mudarse a Alta Gracia, Córdoba, donde sería atendido por el doctor Ferrer, el padre de Calica, quien lo acompañaría en un viaje por Latinoamérica que cambió la vida del Che.

       En 1952, luego de un viaje por Latinoamérica junto a Alberto Granado, montados en una moto, Ernesto volvió a Buenos Aires y le dijo a Calica que ni bien se recibiera, salían de viaje, y que eso sería en menos de un año. Calica pensó que no podría darse esta oportunidad en menos de un año ya que a Ernesto todavía le faltaban doce materias por rendir en la Facultad de Medicina, pero aún no se habían cumplido los doce meses cuando su amigo apareció con el diploma de médico. Con 25 años, Guevara de la Serna y Calica Ferrer partieron de la estación Retiro de Buenos Aires el 7 de julio de 1953. El destino final era Caracas, Venezuela, donde los esperaba “el petiso” Granado, pero durante el viaje, Ernesto vio ciertas cosas que hicieron cambiar su itinerario y que lo convirtieron ideológicamente en la persona que hoy todos conocen: el Che Guevara.

       La explotación a los trabajadores en Bolivia, a quienes se les apuntaba con ametralladoras cuando pedían un aumento de salario o mejores condiciones de vida, y su encuentro con exiliados latinoamericanos en Perú fueron los detonantes para que los caminos de Calica y de Ernesto se dividan. En Guayaquil, Ecuador, se separaron para siempre estos dos amigos. Calica siguió la ruta del viaje y se dirigió a Caracas, mientras que Ernesto fue rumbo a Guatemala. Las vueltas de la vida y el derrocamiento del presidente guatemalteco Árbenz lo llevaron a mudarse a México, donde conoció finalmente a Fidel Castro, líder de la revolución cubana socialista.

       Su papel en torno a la revolución cubana fue importantísimo y estuvo a cargo de varios cargos durante mucho tiempo. El 2 de diciembre de 1956 se produjo el desembarco del Ejército Rebelde en Cuba y fue reprimido duramente por el ejército de Batista, actual dictador a cargo de la isla. Recién a fines de 1958, tras innumerables luchas, el Ejército Rebelde triunfó en la ciudad de Santa Clara y a principios de 1959 el triunfo de la Revolución se trasladó a La Habana. El 7 de febrero, Ernesto Guevara de la Serna es declarado ciudadano cubano de nacimiento y durante siete años se mantuvo en distintos puestos del gobierno cubano, dando discursos en asambleas alrededor del mundo y visitando todos los países en donde estaba vigente un régimen socialista o comunista.

       El 11 de diciembre de 1964, Ernesto se presentó en la Asamblea General de las Naciones Unidas y habló del imperialismo, del socialismo y de la paz ante los representantes de todos los países del mundo. Criticado, dijo en uso del derecho de réplica: “He nacido en la Argentina; no es un secreto para nadie. Soy cubano y también soy argentino y, si no se ofenden las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie”.

       Su viaje final se produjo en 1966, cuando decidió partir hacia Bolivia para continuar con su lucha revolucionaria. Fue asesinado el 9 de octubre de 1967 en La Higuera, Bolivia, tras ser herido y capturado el día anterior por el ejército boliviano. Auténtico, rebelde, luchador, socialista... todo eso fue el Che, el mismo chico de clase media alta argentina que salió de viaje en busca de aventuras y se encontró a sí mismo, descubrió su personalidad y demostró su coraje. Sus creencias lo marcaron hasta el día de su muerte y en una carta final a sus hijos les dijo: “Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario”.

     

    9/10/1967 – 9/10/2007

     

    NOTA: La información para realizar esta nota fue sacada de http://www.patriagrande.net/cuba/ernesto.che.guevara/index.htm y de los suplementos especiales que sacó Clarín en los últimos dos días. Gracias!

    October 02

    Loco por sus pertenencias

       Los sábados al mediodía eran los ratos de ocio más esperados por Daniel, que mirando de reojo lo que hacía su perro, miraba la televisión. Todos conocían su gusto por los cuchillos, y su amor por la parrilla era uno de los fundamentos de su vasta colección de armas blancas. Marianito, el hijo de Daniel, andaba en bicicleta por el barrio de Ciudadela junto a uno de sus mejores amigos, Nicolás.

       El problema se presenta cuando, a las 16.15 aproximadamente, dos jóvenes de mal aspecto golpearon a Mariano y a Nicolás y huyeron con sus bicicletas dando risotadas. Mariano no dudó, iban en dirección al “Fuerte Apache”, un barrio que estaba cerca de su casa y tenía fama de estar colmado de ladrones.

    -    Papá, nos robaron la bicicleta. Nos pegaron y se fueron para el Fuerte.

    -    ¡¿Cómo?! No te preocupes, yo me encargo.

       Los chicos, aún temblando, eran atendidos ahora por Ana, la madre de Mariano, que les sirvió un chocolate caliente a cada uno y llamó a la madre de Nicolás para contarle lo sucedido.

    -    Disculpe, señor. Pero una vez que se metieron al Fuerte no podemos hacer nada. Es imposible.

    -    Pero, ¿cómo que no pueden hacer nada? ¿No son la policía? Bueno, está bien. ¿Sabe qué? No hagan nada. Pero registre la denuncia.

       En un acto que podría llegar a asimilarse cercano a la locura, Daniel volvió a su casa, agarró dos cuchillas, subió al auto y se metió en el medio de los edificios donde nadie se metía, se metió en el “Fuerte Apache”, y con aire amenazante.

       Transitaba despacio y no se asustaba con las miradas que recibía. De repente, ahí estaban. La vieja bicicleta roja de Mariano y la verde, la de su amigo. Un grupo de adolescentes reían desaforadamente y uno comentaba la historia (“El pibe se me quedó mirando y no entendía nada. Le metí un trompazo para bajarlo de la bici y lo dejé tirado en el suelo”) del robo.

    -    Che, pibe, esas bicicletas son mías.

    -    ¿Qué querés?

    -    Esas bicicletas. Se las robaron a mi hijo y al amigo. Así que te diría que me las des y está todo bien.

    -    Salí de acá, viejo. Vení a buscarlas si querés.

       Daniel sacó una cuchilla y avanzó con decisión hacia las bicicletas. Los muchachos se quedaron perplejos ante la situación. No era común que una persona entrara con esa decisión en su barrio a recuperar lo que perdió, pero con el susto que tenían les fue imposible pronuncia siquiera una palabra. Daniel subió las bicicletas al auto, se acomodó en el asiento delantero y se fue. Volvió a la comisaría para retirar la denuncia y cuando contó por qué la retiraba lo trataron de loco. Quizás no estaban tan equivocados.

     

    NOTA: Esta historia es real. Daniel es un amigo de mi viejo. Tiene algunas modificaciones con respecto a la verdadera sólamente porque no la recuerdo con exactitud, pero la base está.