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    January 10

    EL JUICIO POR "TELEVISIÓN POR LA IDENTIDAD"

    Productora independiente le hace juicio

    a Telefé por supuesto robo de idea

    Claudio Ponce, gerente de la productora independiente que le inició acciones judiciales a Telefé, asegura que “Televisión por la identidad” está basado en una idea que nació de su productora y cuenta que el proyecto fue elaborado con Abuelas de Plaza de Mayo e incluso habla de reuniones con directivos de Telefé.

     

    Las repercusiones luego de la emisión de Televisión por la identidad, los unitarios que se pasaron por Telefé, fueron inmensas, a tal punto que el ciclo fue declarado de interés cultural por la Legislatura Porteña. Sin embargo, no todo es color de rosa. La productora independiente Los puentes de la memoria le inició acciones judiciales a Televisión Federal S.A. (Telefé) debido a que la señal basó su programa en Unitarios por la identidad, un proyecto que la productora había presentado al canal con anterioridad.

    La información que dio a conocer la propia productora demandante indica que son ellos los únicos titulares de los derechos del ciclo y que ni Telefé ni a ninguna otra empresa fue autorizada para producir, emitir o comercializar la serie. Claudio Ponce, gerente de Los puentes de la memoria, cuenta que la idea se plasmó durante el año 2006 y se presentó en Abuelas de Plaza de Mayo. “Nos pusimos a trabajar en el proyecto y a través de los guionistas de Montecristo, a quienes acudimos para que hagan nuestros guiones, tuvimos el contacto con Telefe”. Claudio Villaroel y Bernarda Llorente, altos directivos de la señal, llegaron a darles la bienvenida y a ponerle fecha al debut del programa; sin embargo, Abel Madariaga, representante legal de Abuelas de Plaza de Mayo, “se encargó de ir a Telefé por su cuenta y decirle que no trabajaban más con nosotros y que estábamos afuera del proyecto”, afirma Ponce con resignación.

    Los abogados de Los puentes de la memoria, Jorge Rubinska y Horacio Grinberg, citaron a nueve testigos y presentaron un vasto papelerío que comprueba la posición de los demandantes, mientras que Telefé sólo puso como testigo a Madariaga. Además, el gerente de la productora independiente dice que registró los guiones a su nombre mucho antes que nadie y los presentó ante el juez para demostrar que son iguales a los capítulos emitidos. Por otro lado, un vocero de prensa de Abuelas de Plaza de Mayo asegura que los derechos de autor sobre las historias son individuales y pertenecen a cada uno de los protagonistas. “Los Puentes de la Memoria tuvo nuestra confianza hasta principios de este año, cuando le fue retirada por incumplir en tiempo y forma con la realización de un material destinado al Ministerio de Educación”, cuenta el representante de Abuelas, dándole aval a la producción de Telefé. A pesar de esto, Ponce sostiene que “los derechos de propiedad intelectual y de toda la investigación realizada” pertenecen a él y que, al ser una ficción, “los derechos no son de los protagonistas de la historia”.

    El programa cumplió con las expectativas que generó y fue un éxito total. La revista Noticias calificó al ciclo como “un producto de excelencia” y el propio Abel Madariaga dijo que no podía creer la repercusión que tuvieron las historias en la sociedad. Con respecto a esto, el diario La Nación publicó una editorial en la que se felicitó al programa por generar que muchos chicos se interesen en el tema y porque puede facilitar muchos reencuentros con más nietos o hijos de desaparecidos. El ciclo, que ofrece trece capítulos en total, continuará el año que viene por la misma señal. “Seguramente nos van a arreglar con dos mangos, pero nosotros no queremos hacernos ricos con esto, solamente queremos recuperar la plata que invertimos y que nos generó deudas con mucha gente”, dice Ponce con mucha tristeza.

     

    CAPÍTULOS PARA LA EMOCIÓN

    Las historias de Tatiana, Juan y Lucía

    En los tres capítulos emitidos por Telefé, las historias contadas fueron las de Tatiana Sfilgoy, Juan Cabandié y Lucía,  el único caso no real de la serie.

     

    Los tres capítulos de Televisión por la identidad fueron impactantes y generaron un alto grado de emoción en la audiencia. La primera historia contada fue la de la primera nieta recuperada por Abuelas de Plaza de Mayo: Tatiana Sfilgoy, quien conoció su identidad en marzo de 1980, cuando la dictadura aún seguía vigente. Tatiana tenía cinco años cuando fue testigo del secuestro de sus padres, en 1977, y separada de su hermana. El reencuentro entre ellas se produjo cuando un matrimonio las adoptó legalmente gracias a la tarea de una asesora de la Fiscalía. La revista Noticias felicitó a la producción porque “el vestuario y la escenografía del capítulo ayudan a estimular la memoria”.

    El segundo caso fue el de Juan Cabandié, nacido en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) y apropiado por un sargento de la policía, quien guardó el secreto de la verdadera identidad de Juan durante 25 años. El programa muestra como su estrecha relación con su hermana Vanina, hija natural de la pareja apropiadora, lo llevó a descubrir la verdad sobre su pasado.

    El último capítulo fue el único que no está basado en un caso real de un nieto recuperado, sino que se trata de una ficción construida a base de testimonios reales, otras restituciones y relatos de abuelas. La protagonista, Lucía, cuenta que fue separada de su madre en un centro clandestino y que su madre estaba embarazada, por lo cual su familia continúa la búsqueda de su hermano menor, nacido en cautiverio. Claudio Ponce, gerente de Los puentes de la memoria, aseguró que las historias contadas en los capítulos son “casi iguales” a los guiones registrados a su nombre.